jueves, 27 de enero de 2011

Crisis

Se suele cometer el error de estancarse frente a situaciones que nos marcan, que nos impactan, que nos duelen; está comprobado que esto no es eterno, pero por momentos así lo parece; por qué decir esto?.
Está claro que una de las metas, si es que no es la gran meta de cualquier ser humano, es la trascendencia, el aspirar a algo, el querer lograr cosas, algo como la satisfacción personal, podría pensarse que son hechos bastante simples y comunes: poder sustentarse de forma propia con un trabajo y estudios que den el respaldo para lograr eso, y claro, una flamante familia; pero...basta con eso?, es realmente a lo que finalmente se aspira?. Sin duda esto forma parte de la gran aspiración de todas las personas, que es “ser feliz”, y ser feliz en todas sus formas, ser feliz en la soledad e intimidad de uno mismo, ser feliz junto a las personas que le rodean, es decir las personas más cercanas, ser feliz logrando sus metas personales, lo cual cubre el ámbito laboral, y ser feliz siendo reconocido, cuando se valora el mérito propio y a la vez se puede ser capaz de valorar el mérito de los demás, reconocerlo, aplaudirlo y reforzarlo. Suena bastante simple si se escribe no?, pero, realmente funciona de forma tan fácil?. La respuesta es no, porque primeramente no a todos les resulta fácil lidiar con la soledad propia, con esos momentos de introspección que a veces son realmente necesarios, es difícil vivir esos momentos de soledad en momentos de crisis, porque el control se pierde, y la claridad de lo que realmente se necesita se vuelve una nebulosa, en situaciones de crisis pueden presentarse un sin fin de situaciones, tal vez las más evidentes son el “encierro” y el “exceso de extroversión”, cómo cosas tan opuestas pueden manifestarse frente a una misma crisis?, cómo el síntoma puede mutar la enfermedad?. Todo va en la persona, no a todos les toca de la misma forma, algunos intentan superar sus crisis mediante el aislamiento, encerrandose en si mismos, y viviendo esos momentos de soledad como un método que a veces se vuelve tortuoso, esto no es ser razonablemente feliz viviendo la propia soledad, esto es querer ocultar la crisis, y escapar de los ojos ajenos que puedan ver lo que pasa, y que tal vez puedan captar que el síntoma se está volviendo una enfermedad “tóxica” pero para el mundo interno de quien lo vive. Siguiente caso, extroversión frente a la crisis; puede ser tan bueno como malo, pero ya que se habla de puntos extremos, el utilizar este medio para disfrazar la crisis es un medio poco útil, por qué?, no sirve intentar colocar una máscara frente a las demás personas, en algún momento caerá y no habrá forma de seguir ocultando el momento complejo que se está viviendo, queda claro que esto tampoco cuenta como una forma de ser razonablemente feliz junto a quienes le rodean.
El ser feliz no consiste en algo que mostrar, en cómo mostrarse al mundo, ni en cómo los demás lo ven, no consiste en una sonrisa falsa, ni en una máscara de porcelana que se quiebra al menor roce, el ser feliz es más que sentirse a gusto y conforme con lo que se es, con lo que se ve, se tiene y se transmite, porque implica el sentirse parte de lo que se vive, y sentirse a gusto siendo parte de la vida que vive, quizás es un poco loco....pero tal vez ser feliz es tan simple como simplemente vivir, sentir, y sentirse cómplice de ello.

Una crisis pasa, todos viven momentos de crisis, todos sufren, se enojan, lloran pero también sienten alegría y felicidad, y esto es porque sienten la vida en ellos, y si se siente ese impulso de vida dentro, no hay motivos para no seguir intentando, no hay motivos para caer ante algo que no será eterno, no hay motivos para no levantarse después de un tropiezo, no hay motivos para no volver a creer y confiar, porque todo puede ser distinto, porque para que algo mejore debe romperse, debe quebrarse, debe verse frágil, si todo fuera perfecto no habría por qué buscar mejoras, y una crisis no es motivo para decaer, es un motivo para seguir adelante, para aprender a sobrellevarla, pero para curarla y sanarla es necesario encontrar el síntoma que la detona, y entonces se irá la enfermedad.
Una crisis jamás será algo negativo, porque a partir de ellas se puede crecer y mejorar. Todo nos ayuda a ser mejores, todo puede ser un pequeño apoyo para ser felices, para ser razonablemente felices.

Apartado:
“ Es probable que diga todo esto porque algo reciente me está marcando, y no lo deja de hacer, pero si a esto que vivo le puedo llamar crisis, de alguna forma lo agradezco, porque tal vez antes no lo vi, porque me cegué por muchas cosas, como el dolor, la pena y la rabia; sin embargo aunque de alguna forma los efectos son los mismos, veo las cosas desde un punto de vista distinto, esto finalmente me ayudará a crecer cuando acabe de sanar, tengo el síntoma en las manos, y por lo tanto puedo curarlo, siento que esto también es parte de mi búsqueda propia de la felicidad, porque he experimentado las dos grandes metas de felicidad a las que en este minuto tengo la oportunidad de llegar, he aprendido de mis momentos de intimidad, de dialogo interno, y de compartir y ser feliz con quienes me son más cercanos, de alguna forma esto me ha servido para aprender a valorar otras cosas ajenas a lo que está pasando. Sin duda las personas somos una caja de sorpresas, y eso se agradece.”

miércoles, 5 de enero de 2011

Extraño?

Que extrañas son las personas, que extraños somos todos, vivimos en mundo donde habitan sólo extraños?.

Y hablo de la palabra extraño, porque es lo que más suena, lo que más se siente en el mundo y momento del cuál soy parte, tal vez mucho de coherencia no hayan en mis palabras, porque nisiquiera tengo la certeza de estar escribiendo con la consciencia puesta en lo que hago, entonces todo se vuelve más extraño.

Este es un mundo pequeño, realmente pequeño, en donde tal vez en términos de cantidad, existen muchas personas, existieron y existirán aun más, pero que pasa cuando esas personas extrañas, dejan de ser extrañas?, y qué pasa cuando quienes no eran extraños, se transforman en uno?. Puede ser un pensamiento bastante común, bastante simple, porque las relaciones humanas son impredecibles, y la verdad es que somos bastante vulnerables, por eso las cosas duelen, te enojan, o te alegran; porque estamos en un limbo constante, como si vivieramos una montaña rusa de emociones que en ocasiones pueden llegar a descontrolarse y crear un caos.
Cómo canalizar todo eso?, cómo poder encontrar el equilibrio y no verse sobrepasado por todo lo que puede suceder?, esas son respuestas que me gustaría poder conocer, y que tal vez en un futuro pueda responder para mi misma.

Ahora el concepto más cercano es caos, pero qué tipo de caos?, curiosamente tenemos la capacidad de contener, de poder no mostrar lo que pasa, nunca había podido comprender bien esto hasta ahora, aprendí a contener, tal vez como una especie de mecanismo defensivo, una especie de vuelco del instinto por su contrario tal vez, ya que en una especie de ironía me veo calmada, y muy calmada, tanto que llega a ser preocupante, por qué?, por qué tanta calma?; y resulta obvio si asumo que lo único que hago es enfocarme en cosas que no me hagan pensar en el dolor que transformó mi mundo interno en un caos, algo como "bloquear los recuerdos", que en lo concreto tal vez no sea lo mejor, porque cuando no logro bloquear esos recuerdos dolorosos, que quizás no son tristes, no son cosas que no vale la pena recordar, que quizás fueron y son recuerdos que para cualquiera son bellos y agradables, para mi son recuerdos lindos que duelen porque ya no volverán, porque en algún minuto, mi inconsciencia ganó, y sin darme cuenta cometí muchos errores,y algunas veces el orgullo no ayudó.
Esto puede ser lo más simple que podría decir, pero si pudiera retroceder el tiempo, y no cometer los errores que sin darme cuenta cometí, si pudiera borrar el daño que causé, si pudiera evitar el caos que ahora no quiere abandonarme, y si más aun, pudiese recordar sin dolor y seguir viviendo esos recuerdos como lo que son, recuerdos de una vida que tejía muchas historias distintas, pero que al final formaban una, una historia que era nuestra historia. Me faltan fuerzas para expresar con claridad todo lo que ahora inunda mi mente. Pero si pudiera decir una última cosa y no arrepentirme jamás de haberla dicho, es que todos los segundos de esa vida que ahora ya no es mía, todos los segundos que fueron parte de esa vida, que fabricó recuerdos, ilusiones y sueños, todo está aquí, y duele porque estubo vivo, porque se sintió, y ahora se sigue sintiendo, pero con el dolor de que el tiempo se paró, y esa vida se quebró, y tal vez no vuelva más.

Una vez conocí a alguien que tal vez era la persona más simple y más transparente que podía existir, que me demostró muchas cosas, y de la cual aprendí mucho, y me enorgullese el haberle conocido, porque no sólo le conocí, sino que fue quién compartió junto a mi todo lo que he dicho, y de quién de seguro jamás me olvide.