Personas, personas de
huesos, músculos, y carne, personas comunes y corrientes, sin mayor diferencia
entre sus componentes esenciales, finalmente, todos iguales, estructuralmente
iguales, sensibles al dolor, a las sensaciones, sujetos que experimentan a
través de su cuerpo, se retuercen en el dolor, o que se desbordan abrazados a
las vibrantes sensaciones de placer o la alegría. El vehículo de las emociones,
el cuerpo, el medio por el cuál estas se desnudan y fluyen. Y la carne, a la
que muchos culpan por sus hostiles debilidades, por sus deslices desenfrenados,
y osadías inpensadas...la carne, la débil y frágil carne. Presa de los vigilantes ojos de bestias
descomunales, bestias hambrientas, torpes, de sangre fría, que sólo piensan en
darle caza a su presa; algo así como chacales, animales brutos, que no
escatiman en una estrategia para atacar, sino que simplemente cumplen con el
instinto de saciar su hambruna. Y canibales, que no ven en sus pares más que
juegos de caza y sed de sangre fresca, sólo, por el simple placer de sentir
extinguir la vida de otro entre sus mentirosas manos, para luego desaparecer
cada vestigio de humanidad que pueda quedar de un cuerpo inherte.
sábado, 23 de junio de 2012
miércoles, 29 de febrero de 2012
Seguridad
Buscamos con tanta entereza la seguridad en cada espacio de la vida, esperamos tener la certeza de que todo marcha según lo que planeamos, nos convencemos de que si obtenemos lo que queremos seremos felices, y que esa felicidad nos llevará alto, cómo si ésta fuese consecuencia directa de las propias motivaciones. Pero, qué pasa con su antagonista, el peligro, la sensación de inseguridad, de miedo, ¿cuál es la real diferencia?. Pues bien, creo que la pregunta correcta es si realmente existe alguna diferencia entre ambos conceptos, más que de forma, de fondo. Y a decir verdad, no logro encontrar diferencia alguna; la seguridad por su parte en ocasiones puede llevarte al conformismo, al querer continuar y lograr más, pero sólo como algo onírico y utópico, absolutamente alejado del mundo real, en donde las expectativas decaen. La inseguridad por su parte no debe verse como el hermano perverso de la historia, muchas veces es el miedo lo que impulsa y te lleva a grandes riesgos para poder o al menos intentar conseguir lo que se desea alcanzar.
Ambos funcionan conjuntamente, y finalmente provocan reacciones similares, tal vez sea mejor vivir un poco en la inseguridad, para despertar algunos impulsos motivacionales, que te hagan buscar la seguridad, pero sin olvidar que pese a que se obtenga el "premio mayor" no hay nada que nos pueda concretar que ese momento será eterno, y entonces retomamos nuestro círculo y continuamos avanzando en la búsqueda de nuevos retos.
Lo esencial es el equilibrio, que nada nos consuma.
Martha.
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